Hay un cantar popular que es muy recordado en este lugar:

El marqués de Santa Cruz
hizo un palacio en el Viso
porque pudo y porque quiso.

palacio viso del marques 2

Esta frase nos hace plantear por qué eligió el marqués la villa del Viso para erigir un palacio tan grandioso y señorial, construido, al parecer, sobre el solar en que estaba la casa del Comendador.
No deja de ser una gran paradoja que una vida tan azarosa y tan empeñada en galeras y mares buscara aquí su retiro, y para ello nos legara un palacio tan bello en un lugar tan de tierra adentro como es El Viso, cuando lo más lógico era que lo hubiera edificado en cualquier caleta o anconada del amplio litoral mediterráneo que señoreaba.
Además de las razones que se expondrán a continuación. hay que pensar que una de ellas pudo ser la continua molestia que hubiera tenido por parte de la chusma morica
El contralmirante D. Julio F. Guillén, entusiasta admirador y estudioso de este insigne marino, nos lo explica así en párrafos que transcribimos a continuación:

…Hacia 1564, D. Alvaro, que en su azarosa e infatigable vida de general de mar apenas había pisado otros suelos que los de sus galeras, y aún casi siempre por los mares de Italia y del Levante turco, añoró un tanto la tierra, y al gusto de los grandes señores del Renacimiento, quiso construir un retiro que no llegaría a gozar rodeado de recuerdos y trofeos.

el palacio del viso del marques

Marañón, con certeros trazos, captó así el deseo en su obra póstuma Los Vélez:

Algunos señores de aquel tiempo erigieron a imitación de los príncipes italianos, mansiones egregias, que eran o verdaderos palacios para sus pequeñas cortes, o retiros en los que soñaban con nostalgia, mientras hacían la guerra por el mundo, pensando reposar en ellos sus sobresaltos y fatigas, y después esperar la muerte en la soledad rodeado de lujo de obras de arte, tal como el marqués de Santa Cruz, en El Viso, desnudo y místico y, a la vez, maravillosamente alhajado.
La elección que de El Viso hizo D. Alvaro – continúa el almiranate Guillén- no sólo fue locada por el mejor gobierno de sus estados, que rodeados por tierras de las órdenes de Calatrava y Santiago, como por las del priorato de la de San Juan daría no poco que hacer; si tenemos en cuenta que las galeras invernaban por el Puerto de Santa María y Cartagena, veremos que El Viso resulta estratégico por demás, casi equidistante de estos apostaderos, y aún de la  Corte, pero D. Alvaro que, como es sabido, murió en Lisboa en 1588, pudo habitarlo poco,porque su vida careció de descanso para recrearlo en su palacio y porque la vejez llena de añoranzas que pudo desear vivir en él, no la alcanzó.



Hemos de tener en cuenta también las costumbres de la época; como apunta el DR. Marañon tan acertadamente: los grandes señores, en este caso D. Álvaro, debido a su larga estancia en Italia conocía las corrientes, gustos y costumbres europeas. Se estaba imponiendo entre l aristocracia el gusto por un lugar apartado en el campo, la clásica villa rústica italiana o palacio alejado de las grandes urbes. Es decir, se inclinaban por una evasión de lo urbano y una vuelta a la vida bucólica y campestre, constituyendo ese un retiro situado, naturalmente, en sus dominios o heredades.
Si a estos gustos y modos de la época, tan perfectamente captadas y llevadas a la práctica por D. Álavaro, unimos el hecho de que tenía aquí unos terrenos y medios sobrados, encontramos un razonamiento claro, tal vez el más convincente y positivo para entender el porqué de la elección de este pueblo para construir el palacio, aparte de que los expuestos anteriormente contribuyeran al hecho en sí.

Esta información se ha tomado de la Guía del Palacio de El Viso del Marques, editada por el Museo Naval – Madrid. Se puede adquirir en la tienda del museo.